viernes, 10 de julio de 2015

Muay Thai Motivacional

Quería escribir en alguna parte como ha cambiado mi vida desde que empecé a hacer muay thai pero me pareció muy pretencioso hacerlo en twitter. No se trata de predicar un ejercicio específico como el santo grial de los cambios de vida, sino de contar mi historia y agradecer al universo.

Siempre fui muy mala en los deportes y aparte odiaba el sentimiento de estar bofeada, así que adopté el ser floja como parte de mi identidad, uno no es muy listo cuando es adolescente. Todo cambió cuando me dio tendinitis, al parecer ahora iba a necesitar hacer ejercicio si quería fortalecer mis músculos de los brazos para que pudieran proteger mis tendones al estar en la computadora.

Comencé a hacer Muay Thai justo a finales del 2012 / principios del 2013, cuando regresé de Estados Unidos con toda su horrible comida encima y no me quedaba ya mi ropa. Ya había hecho artes marciales antes en momentos esporádicos de mi vida pero nunca con la misma dedicación. No era la clase más pura y dedicada al arte marcial que se puedan imaginar, más bien era una clase de aprender a pelear como puedas que llamaban "muay thai" pero de vez en cuando incorporaba elementos de otros estilos de pelea.

En gran parte le debo mucho a mi maestro, no sé que había en su método insano de entrenamiento o qué pero pasé de ser una de las personas más  troncas a una de las avanzadas en el primer año que estuve. En ningún otro ejercicio había logrado salir de la etapa de intermedia. Además, 3 horas a la semana de muay thai me dieron muchos mejores resultados (en cuestiones de adelgazamiento y condición) que 2 horas diarias de gym.

Algo que tuvo mucho que ver es que no iba con la mentalidad de "hacer ejercicio", iba con la mentalidad de "aprender a pelear", y eso cambia mucho las cosas. Una vez leí a una chica comentar que le parecía raro como la mayoría de los geeks, tan fan de los superhéroes y guerreros, nunca se interesaban por aprender a hacer las cosas en la vida real, que ella había aprendido parkour por su obsesión con gatubela, y me pareció acertado.

Las artes marciales de pie me gustan, detesto correr y el calentamiento, pero tirar golpes y patadas es algo que hasta cuando estoy en otro lugar me dan ganas de hacer, no me molesta tener moretes.

Obviamente no seré campeona de MMA, pero el saber tirar un golpe o una patada decente sube mucho tu autoestima, lo más probable es que el día que me asalten sea con una pistola o machete y no me sirva de nada, pero sí te da seguridad en ti mismo.

El caso es que mi actitud cambió mucho desde entonces, pasé de una completa aversión por los deportes y el ejercicio a promoverlos abiertamente. Desafortunadamente es algo que tenemos que hacer por salud (para mi buena suerte, la comida saludable me parece deliciosa), adelgazar es un efecto secundario y ya depende totalmente del cuerpo de cada quien.

Pensé en todo esto hoy mientras nadaba, a pesar de que es un ejercicio diferente y tenía rato sin hacer nada, no me canso como los demás en mi grupo, en otra época de mi vida no habría aguantado.

Soy de la idea de que todo mundo debería de saber un arte marcial, no ser un experto pero sí tener conocimientos básicos, no hacerlo es como ser un alacrán que no sabe usar el aguijón, te dan mucha seguridad y son un excelente ejercicio. Pero al final creo que lo importante es encontrar algo que te guste, si no te gusta no te darán ganas de hacerlo, el problema es simplemente buscar.

1 comentario:

  1. Digamos que encontraste tu deporte ideal; de hecho he querido aprender kick-boxing o algunas de esas curas de la UFC pero siento que al primer golpe saldré llorando como niñita; estoy feliz con el gym y el fútbol; tu sigue adelante dando patadas.

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