miércoles, 15 de marzo de 2017

Combate

Cuando me fui de intercambio entré al club de esgrima para aprovechar una actividad que no se encontraba en mi ciudad natal. Al momento de enfrentarme con alguien no tenía la más mínima idea de lo que estaba pasando, sólo veía espadazos venir hacia mí y trataba de cubrirme y tirar como pudiera. Uno de los chicos me dijo "Así es al principio, no sabes que está pasando, pero ya después podrás ir pensando qué hacer".

Hoy, después de 4 años de practicar artes marciales, pude notar qué era lo que el otro estaba haciendo, pude pensar y llevar a cabo una estrategia para defenderme, pude aguantar golpes sin desesperarme, pude contraatacar.

Y lo más importante, no me bofié.

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